Caso Challenger. Opinión Personal NASA

La tragedia del Challenger

Christian Bocero Toledano

 

El martes 28 de Enero de 1986 tuvo lugar una de las mayores catástrofes  en la historia de la NASA y de la aeronáutica.  El transbordador espacial Challenger  explotó en el aire a los  73 segundos después del despegue cuando se disponía a realizar su décima misión. Toda la tripulación, formada por cinco hombres y dos mujeres, una de ellas profesora de secundaria, perdió  la vida. Las bajas temperaturas provocaron un mal funcionamiento de las juntas  tóricas que sellaban las diferentes secciones que formaban  los propulsores, ocasionando una fuga de gas que conllevó al descontrol del transbordador y en consecuencia su desintegración.

La misión STS-51L del transbordador Challenger tenía como tarea principal poner en órbita los satélites de comunicaciones TDRS-B y SPARTAN-Halley. Sin embargo, otro de los objetivos principales era demostrar lo seguro que eran los viajes espaciales, ya  que carecía de cualquier sistema de rescate en caso de emergencia. Para ello, la NASA pensó mandar un astronauta no profesional al espacio y tras pedir voluntarios hubo un proceso de selección entre los 10000 candidatos. La elegida fue Christa McAuliffe, una profesora de escuela secundaria, que tendría como tarea impartir una clase desde el espacio entre otras. La tripulación del transbordador la podemos observar en la fotografía de la derecha;  en primera fila y de izquierda a derecha: Michael J. Smith (piloto astronauta), Dick Scobee (comandante astronauta) y Ronald McNair (astronauta); detrás y de izquierda a derecha: Ellison Onizuka (astronauta), Christa McAuliffe (profesora), Gregory Jarvis (astronauta) y Judith Resnik (astronauta).

Los tripulantes no llevaban ningún traje espacial presurizado para protegerles en caso de emergencia, tan sólo llevaban un mono de vuelo de color azul y un simple casco como podemos apreciar en la fotografía. Además, se eliminaron los asientos eyectables para el comandante y el piloto. Como seguridad  cada astronauta llevaba una reserva de oxígeno no presurizado, cuya función era proporcionar durante unos pocos minutos de aire fresco en caso de que la cabina se llenase de humo o alguna otra sustancia que dificultase la respiración.

Desde un principio, parecía que el destino de la nueva misión del transbordador Challenger estaba condenada al fracaso debido a los numerosos retrasos, de los cuales dos serían por problemas técnicos. Originalmente el  lanzamiento estaba previsto para el día 22 de enero desde el Centro Espacial Kennedy  de Florida, pero debido a los retrasos de la misión anterior STS-61-C se cambió al 23 de enero, y luego al 24 de enero. Aún más, volvió a ser cambiado al día 25 debido a las malas condiciones meteorológicas  en el punto de aterrizaje transatlántico de aborto de Dakar (Senegal). El lanzamiento se volvió a retrasar otra  vez para el día 27 de enero, pero no sería la fecha definitiva ya que se retrasaría una vez más al día 28 de enero.

La noche anterior al lanzamiento las temperaturas cayeron de forma poco habitual en Florida, llegando a un grado bajo cero. Este descenso de temperatura preocupó al constructor de los cohetes de combustible sólido (SRB, Solid Rocket Booster) de la nave, encargados de generar la mayor parte del empuje durante el despegue, ayudando a los tres motores principales SSME situados en la cola de la lanzadera.


Debido al frío se podría haber dañado uno de los componentes más importantes del cohete, las juntas tóricas. El sellado de las juntas de los SRB debían contener los gases calientes a alta presión producidos por la combustión del propelente sólido en su interior, produciendo que se expulsaran por la tobera  situada en el extremo posterior del cohete. Si los gases del interior se acercasen con peligro a la estructura exterior metálica y el metal resultara perforado, el escape resultante podría destruir el resto del vehículo o cambiar su trayectoria de vuelo, con resultados catastróficos.

También se había acumulado una cantidad importante de hielo en la estructura de servicio fijada a un lado del transbordador. El equipo antihielo pudo observar mediante cámara infrarroja, que la temperatura en la junta de campo posterior del SRB derecho era de 13 grados bajo cero. Pensaron que se debía al hielo que se formó alrededor del tanque y se optó por retrasar el despegue una hora, hasta que se deshiciera el hielo.

La NASA decidió mirar para otro lado y dio luz verde al lanzamiento a pesar de los continuos avisos por parte de los ingenieros, que insistían en la poca viabilidad del despegue debido a las bajas temperaturas. Además, para rentabilizar el programa del transbordador espacial había que realizar el máximo número de misiones al año, por lo que bajas temperaturas no se interpondrían en esta nueva misión de la NASA.

 

Finalmente el Challenger se prepara para la ignición, durante los primeros segundos la nave empieza a cabecear de un lado a otro pero despega con aparente normalidad, al cabo de unos aproximadamente 37 segundos de vuelo entra en una zona de fuertes vientos  que fueron desgastando el sellado de aluminio que había bloqueado la grieta en la junta tórica, finalmente esta se abre produciendo un escape de gases.

 

A los pocos segundos la llamarada  abrió una brecha en el depósito y el combustible empezó a salir, cuando apenas llevaba unos 72 segundos volando el cohete impulsor giró sobre sus amarres y perforó el deposito que se desgarro de arriba a abajo, en la explosión resultante toneladas de combustible líquido envolvieron al transbordador en una bola de fuego, los dos cohetes impulsores salieron despedidos y la explosión desprendió al transbordador. Todo pasó muy deprisa y no hubo tiempo de poner en marcha ninguna maniobra de emergencia aunque de todos modos la nave no iba equipada con asientos eyectables.

Algunos de los astronautas podrían haber estado conscientes inmediatamente después de la desintegración, ya que se activaron tres máscaras de aire sin embargo, no es comprobable ya que el violento impacto contra el mar destrozó completamente la cabina y los cuerpos, imposibilitando la reconstrucción de los hechos.

2 minutos y 45 segundos después de la desintegración, la cabina impactó contra el mar a unos 333 km/h.

Inmediatamente tras la desintegración se ordenó a los barcos y equipos aéreos acudir a la zona donde estaban cayendo los restos para poder recuperarlos, las operaciones fueron llevadas a cabo por el Departamento de Defensa y la NASA, con la ayuda de la Guardia Costera, el 1 de mayo, gracias a que ya se había recuperado la mayor parte del acelerador derecho, se dieron por finalizadas las operaciones.

 

El presidente Reagan encargó a una comisión la investigación del accidente.  La comisión estaba presidida por el antiguo secretario de estado William P. Rogers e incluía al primer hombre que pisó la luna, Neil Armstrong, Sally Ride,  la primera mujer- astronauta americana, el general  Chuck Yeager, el piloto de pruebas que atravesó por primera vez la barrera del sonido, David Acheson, Eugene CovertRichard Feynman, Robert Hotz, Donald Kutyna, , Robert Rummel, Joseph Sutter, Arthur Walker y Albert Wheelon.

La comisión determinó la causa del fallo: el mal funcionamiento de las juntas tóricas debido a las bajas temperaturas en el momento del lanzamiento. El diseño de las juntas fue considerado defectuoso ya que su seguridad era fácilmente  puesta en compromiso.

La comisión consideró que, además de los motivos técnicos, la falta de comunicación entre la NASA, Morton Thiokol y Rockwell fue clave para que ocurriera el accidente.

La U.S. House Committee también investigó el accidente, aunque llegó a las mismas conclusiones técnicas que la Comisión Rogers sobre la causa del accidente, consideró que no había habido mala comunicación sino mala gestión técnica.

Opinión Personal:

Empezamos con una frase que dijo el poeta y filósofo hispano-estadounidense Jorge Ruiz de Santayana, “El que olvida su historia, está condenado a repetirla” y así es. El caso Challenger al igual que el famoso caso del Titanic o más tarde el caso Columbia, todos tienen algo en común. Fue una mala organización, mala comunicación horizontal y vertical entre ingenieros y proveedores, o simplemente fue un accidente…

Nos ponemos en el contexto histórico, Estados Unidos estaba pasando por una crisis muy fuerte,  los bancos japoneses poseían casi el 50% de los activos inmobiliarios americanos en 1986.  ¿Qué hacemos? Sería la pregunta del millón en aquel momento para el presidente Reagan, con la obsesión americana del hombre en el espacio, y con la fama de éxito de la compañía NASA los cuales nunca habían fracasado en ninguna misión, deciden hacer (como publicidad para atraer a su población y ver que el dinero americano estaba bien invertido)  la primera misión con una persona “normal” seleccionada de entre muchas.  Eligen a una profesora para que impartiera la primera clase desde el espacio, pero esto nunca ocurrió. Tras muchos días de retraso en el lanzamiento, lo que equivalía a grandes pérdidas económicas por parte de los proveedores y desconfianza por parte de la población, deciden lanzarlo sin tener en cuenta la opinión de los expertos ingenieros, sin hacer ninguna revisión, y sabiendo que habían muchas probabilidades de que saliera mal.

Y aquí es donde nos preguntamos, ¿Se pudo haber evitado esta tragedia? ¿Habrá más tragedias como estas? ¿Habrán aprendido la lección? ¿Fue ético o moral no decir nada a los tripulantes de la nave de que iban a morir?

Hasta qué punto el dinero, es el culpable de muertes de personas inocentes, es necesario que mueran 14 personas (caso Challenger y caso Columbia) para aprender lo que ya sabíamos. Podemos considerar que fue un “Fracaso Productivo” que murieran esas personas para que hoy en día se revise más y mejor las pruebas antes de salir al espacio.

Nosotros pensamos que el dinero no es el culpable, los culpables siempre son las personas que manejan ese dinero por aceptar decisiones erróneas y no querer informarse de lo que puede ocurrir. Despidieron a los mejores ingenieros porque estaban en contra del lanzamiento, ocultaron los hechos e  intentaron tergiversar la realidad diciendo que fue un ataque terrorista.

También pensamos que uno de los grandes errores que cometieron fue el de sacar a la prensa tan rápido la noticia del lanzamiento, porque los retrasos en el lanzamiento pudieron ocasionar nerviosismo y estrés en los altos cargos de la NASA los cuales se vieron obligados de alguna forma a dar su voto positivo sin tener en cuenta la seguridad solo por no dañar la imagen de la empresa, de los proveedores y del Gobierno de Estados Unidos.

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